Conozco Xcaret desde mi cumpleaños num 6 en 1978, hace ya algunos huracanes…
Todos los domingos- día de familia- mi padre, que epd Juan Ignacio De Alba y De la Peña, dejaba las intalaciones del hotel que manejaba en esos entonces y en compañia de toodos nosotros, mi mamá, epd María Eugenia Sivelli Escudero, mis hermanas, Leslie, Mariana y yo y manejabamos hacia la aventura…
Ya le habían dicho a mi papá que había un lugar magico.. le habian dado instrucciones de como llegar… fue un camino largo y peligroso ya que en esa epoca la carretera estaba como que redonda, es decir, no estaba plana y cuando llovia las llantas se resbalaban,
llegamos al punto, se orillo mi papá, bajo del auto y se dirigio a una persona que tenia un mecate amarrado de punto a punto, lo que platico no lo escuche pero observe que ponía en la mano de esta persona una moneda y este nos abría paso… era un pedazo de terraceria y piedras y así la recorrimos durante largo tiempo… sin dejar de preguntar ya casi llegamos papi? cada 5 minutos…
Por fín llegamos al final del camino… a simple vista no se veía nada maravilloso.. era un pedazo de selva igual a la que conociamos cerca del hotel donde bajaban los cocos, la diferencia es que ahi si veíamos a los changos brincar de arbol en arbol y aqui hasta el momento, nada… me queje y mi padre contestó.. no seas impaciente Gaby ya verás.. caminamos por una vereda y mi papá gritó:
Gaby no muevas los pies!! quedate como estás!! y no voltees
a lo que contrariamente hice, y grite!! por abajo de mi talón derecho en el aire pasaba una tarantula con algo naranja en la parte visible no se si debido a mi edad o mi aracnofobia la ví horriblemente grande pero paso rapidamente y corri hacia mi mamá que cargando a mi hermana Mariana en brazos me calmo y me dijo, ya, se fué viste? proseguimos el camino y nos recibió otra persona con su hijo el cual nos dijo: vienen a nadar en el cenote? mis padres siguieron con la conversación siguiendoles muy de cerca Leslie y yo. Recuerdo que subimos un tramo de roca que se veia como con una pequeña entrada a una cueva, seguimos caminando y la cueva se abrio por completo y el señor nos dijo directamente: listas para bañarse? a lo cual mi mamá respondió donde? Pues ahi!! señalando dentro de la cueva contesto el sr, mi mamá lo miró y le dijo “ahi? no hay agua! hay puras piedras!! el señor rió, su risa nos contagió a Leslie y a mi que empezamos a reir, ahi en “la agua” volvió a decir el sr, mi mamá contesto nuevamente mirando ahora a mi papá, “Juani, ahi no hay agua” el sr,le pidió a su hijo que le diera una roca o una hoja a la doña pa que lo tirara dentro del cenote pa que se convenciera… cosa que gustosamente hizo mi mamá… arrojó una hoja que se tomóla libertad de suspender el tiempo.. tardó tanto en bajar, o eso sentimos pero cuando finalmente lo hizo mi mamá solo emitió un
“” ohoo!” ahogado,
las ondas provocadas por la hoja hizo apenas visible el agua pura y cristalina de ese cenote mi papá veía entre maravillado a mi mamá al sr y al cenote… pero nosotras solo gritamos ya nos podemos meter??!!!
mi papá preguntó por donde nos podiamos bajar y el sr nos llevo a una zona donde podiamos saltar y despues subirnos con la ayuda de una cuerda… el agua era helada…. despues de unos minutos mi mamá empezó a decirnos, ya salganse que estan moradas… jajaja Ese fué mi primer encuentro con Xcaret
caminamos otro tramo mas para llegar a las ruinas que siguen ahí, esa no fué la última vez que nos encontramos con su maravillosa magia. Continuamos con la aventura llevando a mucha gente solo por el placer de mi mamá… ella llevaba a cabo la misma rutina que hicieron en esa primera ocasión con ella y el observar a la gente maravillada de que efectivamente hubiera agua en esa caverna con rocas le daba una satisfación enorme…
Tiempo despues, ya no era pública la entrada pero empezaba el sueño de grandeza para lo cual fué destinada XCARET: Llevar el nombre de México muy en alto y dejar saber al mundo de su magia y de la magia de nosotros los mexicanos …
Gabriela De Alba Sivelli
Naturama